Bonn, 7 de noviembre 2017.- La ceremonia de apertura de la vigésimo tercera conferencia de las partes, COP23, dio inicio a la primera COP “del Pacífico”, en donde la nación insular de Fiji ocupará la presidencia durante todo el siguiente año.

 

La COP 23 inició con el compromiso por parte del gobierno alemán de 50 millones de euros para el Fondo de Adaptación y otros 50 millones de euros para el Fondo de los países menos avanzados. En efecto, el financiamiento climático es uno de los temas claves este año y se espera se discuta las modalidades de contabilidad de financiamiento climático provisto y movilizado por fuentes públicas; se defina las nuevas funciones del Comité Permanente de Financiamiento; se establezcan las guías para la creación del marco amplio de transparencia y su conexión con los Compromisos Nacionales Determinados (NDCs); y la operatividad del Fondo de Adaptación como parte del Acuerdo de París.

 

Asimismo, siguiendo los pasos de Alemania, se espera que otros países desarrollados anuncien sus compromisos en materia de financiamiento climático durante las próximas dos semanas.

 

Una iniciativa de la nueva presidencia es el Diálogo de Talanoa, el cual busca generar un diálogo inclusivo, participativo y transparente que genere empatía y lleve a una toma de decisiones para el bien colectivo, con el fin de generar un espíritu de colaboración y confianza, necesario para proporcionar dirección, mejorar la acción climática y la ambición de los países con respecto a sus NDCs de cara al 2020. Además, este diálogo reconoce el rol de los actores no gubernamentales (sociedad civil, sector privado, academia, entre otros) en la preparación de aportes analíticos y relevantes para las políticas climáticas.

 

A dos años de la firma del Acuerdo de París, se espera tener negociaciones constructivas sobre las directrices de implementación del acuerdo de París y obtener un primer borrador, afín de mantener el cronograma establecido y lograr su aprobación el próximo año durante la COP 24 que se llevará a cabo en Polonia.

 

Foto: Proética