El pasado jueves el congreso de los Estados Unidos aprobó una resolución que permite a las compañías de industrias extractivas evadir reglas de anticorrupción. Dicha norma fue ratificada por el Senado el viernes.

 

La resolución desmantela la Ley Dodd-Frank del 2010, que en la Sección 1504, indicaba que las compañías de hidrocarburos, gas y minería registradas en la Comisión de Seguridad e Intercambio deben revelar los pagos que hacen a gobiernos extranjeros.

 

Eliminar este elemento de transparencia a dichas transacciones hará más probable que montos significativos de estos pagos multimillonarios sean desviados a redes corruptas de criminales, lo cual atenta a la seguridad nacional de los países, como al propio Estados Unidos.

 

En ese contexto, Transparencia Internacional de Reino Unido (TI-UK) se ha manifestado, señalando que “líderes corruptos que captan fondos y recursos nacionales lejos de las poblaciones vulnerables logran tener Estados débiles, creando así, una tierra fértil para el terrorismo y el crimen organizado”.

 

Asimismo, TI-UK ha advertido que estas acciones pueden ser el inicio de esfuerzos para desaparecer otra legislación anticorrupción como el Foreign Corrupt Practices Act, la cual ha estado vigente desde 1977 e impone un estándar para las leyes de anticorrupción a nivel internacional.

 

De otro lado, el Programa de Gobernanza Climática de Proética manifiesta su preocupación acerca de cómo la eliminación de esta ley puede potencialmente dañar iniciativas como la Iniciativa para la Transparencia en las Industrias Extractivas (EITI, por sus siglas en inglés), la cual ha comenzado a generar mayor confianza entre las industrias extractivas, gobiernos nacionales y las poblaciones locales.