Perú cae considerablemente en el ranking de percepción de la corrupción de Transparency International

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El Perú cayó del puesto 88 que obtuvo el 2015 a colocarse en el lugar 101 del ranking de los 176 países que han disminuido su percepción de la corrupción, así lo ha determinado el último Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2016 que este miércoles publicó la organización Transparency International.

Pero no solo eso, nuestro país ha pasado de mantener un IPC de 36 que obtuvo en el 2015, a tener 35. Esto es una mala señal dado que, según el estudio, cuando el valor del índice es mayor, quiere decir que hay menos percepción de corrupción en ese país. Como se aprecia, el Perú va en la dirección contraria.

Transparency International señaló además que el 69 por ciento de los 176 países incluidos en el Índice de Percepción de la Corrupción 2016 obtuvieron una puntuación inferior a 50, en una escala de 0 (percepción de altos niveles de corrupción) a 100 (percepción de ínfimos niveles de corrupción), y esto dejó en evidencia el carácter masivo y generalizado de la corrupción en el sector público a nivel mundial.

Este año, fueron más los países que descendieron posiciones en el índice que los que escalaron puestos, y esto alerta sobre la necesidad de tomar medidas urgentes.

Ausencia de igualdad de oportunidades para todos

Para TI, la corrupción y la desigualdad se refuerzan mutuamente, creando un círculo vicioso entre corrupción, reparto desigual del poder en la sociedad y desigualdad en la distribución de la riqueza.

Los «Panama Papers» mostraron que para los ricos y poderosos sigue siendo demasiado sencillo aprovechar la opacidad del sistema financiero global para enriquecerse, en desmedro del bien común.

Presidente de TI, Jose Ugaz. Foto: Proética

“En demasiados países, las personas se ven privadas de sus necesidades más básicas y se acuestan con hambre cada noche debido a la corrupción, mientras los poderosos y corruptos gozan impunemente de una vida de lujos”, expresó José Ugaz, presidente de Transparency International.

“No hay tiempo que perder. Es necesario combatir la corrupción con urgencia, para que mejore la vida de las personas en todo el mundo”, agregó Ugaz.

Los casos de corrupción a gran escala, desde Petrobras y Odebrecht en Brasil hasta el expresidente ucraniano Víktor Yanukóvich, muestran cómo la colusión entre empresas y políticos arrebata a las economías nacionales miles de millones de dólares de ingresos que se desvían para beneficiar a unos pocos, a costa de la mayoría.

Este tipo de corrupción a gran escala y sistémica redunda en violaciones de derechos humanos, frena el desarrollo sostenible y favorece la exclusión social.

La puntuación de Brasil en el índice, por ejemplo, ha descendido significativamente en comparación con cinco años atrás, tras la revelación de sucesivos escándalos de corrupción en los que se vieron envueltos políticos y empresarios de primera línea.

Sin embargo, el país ha demostrado este año que, mediante el trabajo independiente de los organismos encargados de la aplicación de la ley, es posible exigir que rindan cuentas personas que antes se consideraban intocables.

Qué se debe hacer

En el caso del Perú, el gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczynski tiene la oportunidad de revertir la caída de nuestro país en el IPC 2016, asumiendo las recomendaciones de la Comisión Presidencial de Integridad e impulsando su implementación en toda su extensión, así como rectificando algunas decisiones equivocadas como la creación de una Autoridad Nacional de Transparencia sin capacidad real de actuar, tal como ya lo advirtió Proética.

Presidente del perú, Pedro Pablo Kuczynski. Foto: Proética.

Transparency International señaló que no basta con realizar ajustes técnicos a leyes específicas contra la corrupción. Se necesita implementar con urgencia reformas sistémicas profundas que puedan contrarrestar el creciente desequilibrio de poder y riqueza, empoderando a los ciudadanos para que pongan freno a la impunidad generalizada por la corrupción, exijan que los poderosos rindan cuentas y realmente tengan voz en las decisiones que afectan su vida diaria.

Estas reformas deben incluir la divulgación, a través de registros públicos, de quiénes son los verdaderos titulares de sociedades, así como sanciones para los profesionales que facilitan estas operaciones y son cómplices en el movimiento de flujos de dinero corrupto de manera transfronteriza.

Los resultados

El Índice de Percepción de la Corrupción 2016 analiza las percepciones sobre corrupción en el sector público en 176 países.

Dinamarca y Nueva Zelanda muestran los mejores resultados, con puntuaciones de 90, seguidas de cerca por Finlandia (89) y Suecia (88). Si bien ningún país está exento de corrupción, los países en el extremo superior comparten características de gobierno abierto, libertad de prensa, libertades civiles y sistemas judiciales independientes.

Por décimo año consecutivo, Somalia tiene los peores resultados del índice, con apenas 10 puntos esta vez. Sudán del Sur se ubica en el penúltimo puesto, con una puntuación de 11, seguido por Corea del Norte (12) y Siria (13). Los países en el extremo inferior del índice se distinguen por una impunidad generalizada de la corrupción, gobernabilidad deficiente e instituciones frágiles.

Vea la nota original de TI en este enlace.

25/01/2017

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